TORRES PARA VIVIENDAS DE GRAN ALTURA. Estudio de su impacto ambiental en áreas urbanas consolidadas

María José Leveratto
Centro de Investigacion Habitat y Energia, Secret. de Investigación en Ciencia y Técnica,
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. UBA.
Ciudad Universitaria, Pabellón 3, 4to. piso. 1428, Capital Federal. Argentina.
 
 
Aclaracion: Este trabajo fue publicado en el año 1995 en las Actas de la 1 Conferencia Confort en el entorno construido, . Editores M. Aloysio Sattler y H. Da Costa. ANTAC, Porto Alegre, Brasil. pp. 197-202.
RESUMEN
 
En este trabajo se analiza el impacto ambiental de edificios de gran altura en zonas urbanas de alta densidad en la Ciudad de Buenos Aires, evaluando la influencia de esta nueva tipología arquitectónica en las condiciones de confort, sol y viento en la trama compacta y más baja de la ciudad. Se realizó un estudio comparativo del recorrido de las sombras proyectadas por una torre exenta con planta libre y por la edificación tradicional de igual superficie cubierta con mayor factor de ocupación. Se verifica un impacto desfavorable de la torre en las condiciones de confort de los espacios exteriores circundantes, mientras aumenta el consumo de energía requerido para su construcción y mantenimiento.
 

ABSTRACT
This paper analyses the environmental impact of very high rise apartments in densely developed urban areas of Buenos Aires, considering the influence of this new building type on the conditions of sunshine, wind and thermal comfort in the surrounding areas of lower compact housing. The shadows produced by such tower buildings are compared with those produced by conventional buildings with the same volume. Comfort in the surrounding open spaces and streets is reduced, while the energy required for their construction and operation is much higher than conventional buildings. The resulting environmental impact and economic costs are unfavourable.
 

PALABRAS CLAVE

Edificio en altura; ; manzana urbana; confort; consumo energético.
 
 

INTRODUCCION
 
Entre 1980 y 1991 la población de la Argentina aumentó en un promedio anual de medio millón de habitantes, todos ellos residentes urbanos. El área metropolitana de Buenos Aires, que incluye la Capital Federal y 19 Partidos del conurbano cuenta, según el censo de mayo de 1991, con una población de 11.300.000 personas distribuídas en 388.000 hectáreas. La Capital Federal, con el más alto porcentaje de concentración poblacional, posee el mejor nivel relativo en cuanto a provisión de servicios, infraestructura y equipamiento y el menor crecimiento demográfico del área.

En algunos sectores de la ciudad, el valor de la tierra es muy alto. Se concentran allí gran cantidad de comercios, actividades culturales, recreativas, etc., generando una fuerte presión inmobiliaria sobre el valor de la tierra. En este contexto aparece en los últimos años, una nueva tipología edilicia: las torres de perímetro libre para viviendas de gran categoría, cuya característica principal es la altura. Estas construcciones se elevan muy por encima de la media del entorno, superando los 70 u 80 metros y modificando el perfil urbano de la ciudad.

Desde el punto de vista arquitectónico, los primeros ejemplos de construcción en altura se encuentran en Chicago, a fines del siglo pasado. El ascensor, el teléfono y el correo neumático, junto a grandes avances en metalurgia y técnicas constructivas permiten el diseño y funcionamiento de edificios de cualquier tamaño y número de pisos: nace así por primera vez el rascacielos. Pragmáticos comerciantes a-históricos, embuídos del ideal jeffersoniano en que El que mejor gobierna es el que menos gobierna, construyen las primeras grandes catedrales del comercio: Imágenes de poder del cual el edificio será símbolo. A partir de esta práctica puede decirse que nace una relación diferente entre arquitectura y poder, donde el valor del dinero marca una nueva categoría de pensamiento urbano.

La imagen simbólica y comercial de estos edificios, difiere en su concepción original a la de las torres de vivienda que se multiplican en Buenos Aires en los 80’ y 90’. El poder, en estos casos, se representa viviendo aislado y seguro, pero con acceso a todos los servicios, en una especie de torre de marfil con fantásticas vistas a la ciudad.
 
 

LA MANZANA COMPACTA Y LA TORRE DE PERÍMETRO LIBRE
 
La trama en cuadrícula de Buenos Aires fue densificándose rápidamente con una estructura cada vez más alta, pesada y rígida. La zonificación vigente, de acuerdo al código de Planeamiento Urbano de Buenos Aires, determina como áreas residenciales de alta densidad (1) a amplios sectores de barrios ubicados sobre la franja costera norte de la ciudad, donde se agrupa la población de mayores recursos económicos de la Capital. La concentración de riqueza y consumo es elevada, el valor de la tierra también. En el área pueden encontrarse gran cantidad de ejemplos del tipo de edificio en altura que se analiza en este informe y cuya presencia es notoria dentro de la trama general de la ciudad.

La construcción tradicional de Buenos Aires es de edificaciones con fachadas continuas sobre la línea municipal, sin retiro de frente, en una trama circulatoria ortogonal de base colonial que ha ido densificándose con una estructura cada vez más alta, pesada y rígida. Tanto la manzana compacta clásica como una torre pueden resolver, en superficie, las densidades propuestas para estos sectores altamente poblados. En el primer caso puede suponerse un espacio central libre como expansión verde de las viviendas. Con el diseño adecuado, estos pulmones de manzana pueden resultar espacios de gran calidad; la planta baja de las viviendas se destina a comercio, recreación y accesos. En el caso de un edificio de mayor altura, la construcción se retira de la línea municipal, dejando espacios abiertos tanto al frente como en los laterales. La ocupación del suelo es baja, el edificio crece en altura y algunos servicios, como estacionamientos, se ubican en subsuelos.

Sin embargo, la elección de una u otra tipología arquitectónica no tendrá el misma influencia en la calidad ambiental y espacial del sitio en que se insertan ya que un edificio propone, modifica y condiciona características de asoleamiento, luz, viento y confort de sus espacios y su entorno. El impacto de viviendas en torres de gran altura se relaciona directamente con aspectos ambientales, como clima y microclima urbano y el uso racional de la energía en la ciudad.

 
 
Condiciones climáticas en la ciudad de buenos aires
 
La ciudad de Buenos Aires se ubica a 34° de latitud al sur del Ecuador, frente a las costas del Río de la Plata. El clima de la región puede definirse en términos generales como templado cálido. La temperatura media de verano oscila entre 20 y 27 °C con valores máximos que superan los 30 grados; en invierno se registran medias de 8 a 15 °C superando rara vez las mínimas absolutas los 0 °C de temperatura. La humedad relativa es alta durante todo el año, con porcentajes de entre 70% y 80%. Las precipitaciones de 60/70 mm. y hasta 120 mm. tienden a ser más abundantes en el verano. Los vientos fríos provienen del cuadrante sur, con velocidades de entre 17 y 19 km./h., en verano soplan principalmente vientos del norte, del este y el sudeste. Debe señalarse que a medida que el área se densifica, la temperatura del aire tiende a incrementarse por el efecto combinado de la falta de irradiación de calor (por partículas de gases sólidos en la atmósfera), reducción de ráfagas refrescantes de viento (barreras edilicias) y la absorción y retardo térmico producido por pavimentos, mamposterías, etc.
 
 

EDIFICIOS EN ALTURA Y ACONDICIONAMIENTO NATURAL
 
La decisión de acondicionar naturalmente locales cubiertos o espacios exteriores como una calle, una expansión semicubierta o un patio, se define en gran medida a partir de los principios arquitectónicos y urbanísticos iniciales de diseño. En regiones con climas no tan rigurosos, como Buenos Aires, es posible lograr condiciones confortables en zonas urbanas sin emplear sistemas mecánicos accesorios durante un importante período del año. El análisis de las condiciones de asoleamiento y viento de un edificio en torre y su entorno permite evaluar la influencia en el aumento de consumos energéticos de esta tipología arquitectónica y verificar la calidad ambiental de los espacios que propone.
 
 
Asoleamiento
 
A partir del análisis de las características climáticas y microclimáticas de la ciudad de Buenos Aires, pueden definirse criterios tendientes a favorecer correctas condiciones de luz y sol en las distintas épocas del año; tales como:
- Acceso al sol invernal de locales principales y de sectores al aire libre para recreación, circulación, etc.
- Protección solar en los meses cálidos del verano que evite el sobrecalentamiento de edificios y áreas exteriores.
Diferentes decisiones a escala urbana y edilicia, como alturas, proporciones u orientación de espacios son de fundamental importancia para el logro de estos objetivos.

La proyección de sombras de una torre alta y esbelta será muy diferente a la de un edificio bajo y compacto, de igual superficie pero con alta ocupación del suelo. Representar ambos ejemplos gráficamente permite extraer algunas conclusiones tendientes a evaluar el impacto solar de una torre urbana. Se considerará que el entorno en ambos casos es el mismo: manzanas tradicionales de Buenos Aires, con edificaciones de altura variable y fachadas continuas. Debe señalarse que en estos ejemplos la superficie total edificada que se propone es muy alta, inclusive para áreas urbanas (2 ). El estudio de asoleamiento se realiza tomando como ejemplo el Edificcio Le Parc Palermo, de 50 pisos y 157 metros de altura.
 

Sombras proyectadas por torre de gran altura

El edificio en torre proyecta sombras muy largas, sobre todo en invierno, y proporcionalmente angostas, incidiendo en casi ocho manzanas de su entorno. Puede decirse que los terrenos de las tres manzanas mas próximas reciben sombra entre dos y tres horas diarias proyectadas por el edificio. En verano los espacios exteriores tanto de la torre, como del edificio y las calles adyacentes, reciben sol durante todo el día. La fachada oeste no presenta ningún tipo de protección frente al fuerte sol estival de baja altura. Puede agregarse que, a nivel de vereda, las visuales al cielo se ven muy interrumpidas, obstaculizándose el acceso a luz reflejada desde la bóveda celeste.

 
Asoleamiento en invierno de manzana compacta
 

 
Cuando se distribuye la superficie en un edificio de baja altura, la situación de sombras es muy diferente: con un diseño adecuado, pueden evitarse sombras proyectadas tanto sobre las fachadas de edificios vecinos como sobre los frentes internos del pulmón de manzana. La incidencia sobre las edificaciones ubicadas al sur del edificio será considerable en las primeras horas de la mañana y las ultimas de la tarde. Los frentes linderos al este y oeste reciben sombra de tarde y de mañana a nivel de planta baja. Debe aclararse que densidades más bajas que la propuesta permitirían un mayor asoleamiento del espacio central sin disminuir el acceso de sol invernal sobre las fachadas de edificios adyacentes.
 
 

Viento

 
Para lograr condiciones confortables en verano es necesaria la captación de brisas frescas del cuadrante sur y de la masa oceánica del este y sudeste. En invierno deberá protegerse tanto áreas exteriores como edificios de los vientos fríos del sur. La velocidad del viento en zonas urbanas esta relacionada con la altura y la rugosidad del suelo, al aumentar la altura de los edificios se aumenta también el flujo de aire que incide sobre ellos. Diferentes factores aceleran la velocidad del viento, provocando ráfagas y remolinos a escala peatonal. Entre ellos pueden señalarse algunos que están muy relacionados con la tipología edilicia en torre:
- Las distancias entre edificios mayores a dos veces su altura
- Los cambios abruptos en la altura de las construcciones dentro de la trama urbana.

Las condiciones de viento frente a una torre en altura tendrán características importantes de ser destacadas, se registran:
- aceleración de viento en balcones y terrazas laterales de la torre
- remolinos a escala peatonal en espacios exteriores y en la calle
- aceleración de viento en las esquinas del edificio
- fuerte impacto en fachadas expuestas a barlovento
- Ráfagas de gran velocidad en calles laterales
El impacto del viento en las fachadas del edificio aumenta la infiltración de aire a través de aberturas y la alta velocidad provoca dificultades cuando se requiere una correcta ventilación de los locales en verano. La desprotección de espacios exteriores frente ráfagas de baja altura impide la realización de actividades al aire libre o el correcto crecimiento de vegetación, que proveería la sombra necesaria para lograr confort en verano. Este concepto debe ser aplicado también para las calles que rodean al edificio, que reciben fuertes vientos y remolinos sobre todo de los vientos fríos del sur o sudeste.
 
 

CONSUMO ENERGÉTICO EN EDIFICIOS DE GRAN ALTURA

 
La ciudad de Buenos Aires, como todo centro urbano industrializado, carece de un nivel autrófico significativo. Para su funcionamiento debe recibir enormes volúmenes de energía y materiales. Las fuentes de energía primaria del país son principalmente el petróleo y el gas natural. El sector residencial, comercial y de servicios consume el 25% del total de la energía producida en la Argentina, en su mayoría en forma de electricidad y gas por redes (4). Un edificio en altura requiere grandes cantidades de energía, tanto para su construcción como para su adecuado funcionamiento. Puede señalarse por ejemplo:

- Utilización de materiales de construcción de alto contenido energético, como aluminio o cemento.
- Necesidad maquinarias pesadas para transporte, excavación o elevación de componentes.
- Grandes requerimientos mecánicos para el acondicionamiento térmico del edificio y para el traslado de personas, materiales e insumos.

Un edificio aislado consume más energía que uno apareado o entre medianeras, ya que tiene todas sus caras expuestas a las condiciones climáticas externas. Se ha visto también, que la velocidad del viento aumenta con la altura: los pisos más elevados deberán soportar, especialmente en invierno, condiciones muy desfavorables. El cuidado en el diseño arquitectónico es de fundamental importancia si se quiere reducir requerimientos técnico-mecánicos en los edificios. Estos requerimientos son los que determinan en definitiva, el porcentaje de consumo del sector habitacional, comercial y de servicios.

Torre le Parc en Palermo, 150 mts de altura

Proporciones, alturas y materiales adecuados evitan el derroche y el hiperconsumo de bienes no renovables del país. Es importante destacar que los edificios construidos hoy deberían tener una vida útil por lo menos durante los próximos cincuenta años. La incierta situación energética futura, tanto a nivel nacional como mundial, no permite asegurar que diseños de alto consumo energético sean mantenibles en tiempos cercanos por sus altos costos económicos y ambientales.
 
 

CONCLUSIONES
 
En este informe se analizó el impacto sobre el medio ambiente de construcciones para viviendas de gran altura, considerando aspectos climáticos y de consumo energético y valorizando también la relación con el microambiente de su entorno. Los factores estudiados influyen en las condiciones de confort del edificio y de espacios exteriores, modificando el microclima del sector donde se implantan.

Ningún vecino recibe con placer la idea de una nueva torre en su barrio, la experiencia indica que posibles ventajas como la revitalización del área o el asentamiento de comercios de jerarquía no se verifican en forma significativa en los ejemplos construidos. A simple vista puede el peatón comprobar que las veredas en estas parcelas son tierra de nadie y es sencillo verificar también la sensación de encierro y la falta de visuales al cielo abierto que estos edificios provocan en su entorno. Muchas de las torres construidas en Buenos Aires responden a dudosas excepciones a los códigos de planeamiento y edificación. En los últimos tiempos, numerosas comunidades barriales se han movilizado intentando evitar la edificación de torres que no respondían a la normativa general vigente.
Las torres de gran altura tienen otras consecuencias que, a pesar de no ser tan claramente visualizadas por la población, tienen gran importancia: el elevado consumo energético que estos edificios requieren, tanto para su construcción como para su correcto funcionamiento, puede señalarse como fundamental. Resulta comprometedor y peligroso en un país fuertemente endeudado y con una economía inestable como la argentina, proponer y fomentar una arquitectura tan dependiente energéticamente. Desde el punto de vista ambiental, la ostentación consumista de estos edificios parece un ejemplo más de la falta de visión ecológica imperante, donde el concepto de desarrollo sustentable resulta solamente un enunciado político de moda.

No debería olvidarse que construcciones de cierta altura pueden brindar ventajas para lograr ventilación natural en verano, aunque en la práctica esta posibilidad no se aprovecha ya que no se concibe un edificio de la categoría que estas torres proponen, sin aire acondicionado central. Otro factor positivo de este tipo de diseño es la cantidad de superficie de terreno libre que permite una mayor reinflitración de agua de lluvia a las napas, pero en muchos casos ésta se ve fuertemente comprometida por la existencia de sótanos y subsuelos impermeables.

En la actualidad, el habitante de Buenos Aires no tiene ningún tipo de información directa ni de control sobre lo que se construye en su barrio, tampoco conoce qué está permitido y qué no en términos legales. Especialmente en emprendimientos de gran envergadura o con normativas especiales, debería preverse la difusión y explicación por parte de arquitectos e inversores inmobiliarios de los proyectos al ciudadano común. Un estudio más profundo de la normativa existente y sus excepciones, permitiría establecer qué parámetros deberían ser modificados para evitar situaciones criticas. El espíritu fundamental del Código de Planeamiento Urbano de la ciudad de Buenos Aires pretende subordinar el interés particular al interés común. Deberíamos considerar de interés común no solo vivir en ambientes para todos más confortables, sino también adoptar estilos de vida mas ecológicamente posibles y sostenibles en el futuro.
 
 
 

Material de Referencia
 
Notas

1- Normas generales sobre tejido urbano, zona R2aI – alta densidad, residencial y usos complementarios.
2 – La superficie del terreno y la ocupación total del ejemplo se definen en base a los valores correspondientes a la torre de vivienda mas alta construida en la ciudad de Buenos Aires, con 53 pisos de altura, inaugurada en 1994.
3 – Los recorridos y velocidades se estiman en base a estudios anteriores realizados en el Laboratorio de Estudios Bioambientales del Centro de Investigación Hábitat y Energía, SICYT-FADU-UBA.
4 – Balance Energético Nacional – 1984, Dirección General de Evaluación Energética, Secretaria de Energía.
 
Bibliografía

- Baldassare, Horacio, 1993. Las Herederas de Babel. Suplemento de Arquitectura, diario Clarín, numero del 22 de Diciembre.
- Benévolo, Leonardo, 1979. El Diseño de la Ciudad. G.Gili Ediciones.
- Echechuchi, Hector, L. Guidice y N. Prudkin, 1991. La Ciudad y el Río. Revista Medio Ambiente y Urbanismo N° 37
- Evans, Martin y Silvia de Schiller, 1988/91/95. Diseño Bioambiental y Arquitectura Solar. Serie Ediciones Previas, Eudeba.
- Federovsky, Sergio, J. Hardoy y S. Mazzucchelli, 1991. Medio Ambiente en la Argentina. Centro Editor de América Latina.
- Fernández, Analía y S. de Schiller, 1992. Viento en Espacios Urbanos. Serie Cuadernos de Investigación no. 1. CIHE-SICYT-FADU-UBA.
- Fernandez, Roberto, 1994. Teoría y Metodología de la Gestión Ambiental del Desarrollo Urbano, vol. 1. GADU-CIAM-FAU-UNMdP.
- Montenegro, Raul, 1994. Ecología de los Sistemas Urbanos. GADU- CIAM-FAU-UNMdP
- Vale, Robert y B. Vale, 1991. Green Architecture, design for a sustainable future. Thames and Hudson edition

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